
¿Merece un abucheo semejante As del Deporte?
Entre los ríos Nalón y Nora, 18 de febrero de 2010
Altivo el gesto, desafiante la mirada, enhiesto el ademán, benévola la sonrisa, ondeante el cabello, correcto en el vestir y contundente en sus formas.
Con un dedo ha acallado Jose Mari, el As de los Gaviotos FC, la leyenda viva, a los descontentos, a los envidiosos, a los rojos de la Roja, a aquellos que -como él bien dice- ya no saben vivir sin él.
¡Ay, dolorosa verdad! Jose Mari nunca se equivoca: amigos y adversarios ya no sabemos vivir sin él. El deporte Rey no ha vuelto a ser lo mismo sin sus botas sobre la cancha. Sin sus contundentes derechazos, sus flirteos con el fuera de juego, su hábil transición de centrocampista a extremo derecho, su dominio del cerrojazo y su autoridad en el vestuario.
Pero no desesperemos: aún nos quedan de él sus ideas en el equipo, sus compañeros de vestuario, árbitros que defienden su memoria y una cantera formada a su imagen y semejanza. ¡Teman los colorados el día en el que su equipo vuelva a liderar la clasificación!


2 cartas al director
Nunca he sido ni educado ni por tanto muy dado a gestos soeces o groseros, salvo cuando voy al bar a ver un partido de balonpié con la cuadrilla o bien en la salita de estar de mi hogar con mi señora…Pero gracias al que nunca debió irse he visto otro lugar donde poder hacerlo : ¡la Universidad! llena de rojos, sucias melenas y distorsionadores de la rectitud de la Obra. Llenemos de dedos ese nido de perversión, !qué demonios!
Debo agradecer al mal alto que hayan vuelto a la edición del mejor diario que jamás existió (con permiso del gran Derechón en lingua extranjera).
Ánimo para seguir con tal altruista y necesaria labor para conseguir salvar las almas vagantes.