Barcelona, 15-05-09

El aitite Oreja, hombre de inalterables valores
En su triunfal gira por campos catalanes, Jaime Mayor Oreja se retrotrajo a fines del siglo XIX para celebrar la forma expeditiva con la que su bisabuelo logró que sus hijos dominasen la lengua castellana: “Les prohibió que hablaran el vasco en su casa“. Así, su ancestro evitó que su familia “se encerrase en el granero” y permitió a su abuelo dominar “con naturalidad el vasco y el español”, presumió el ariete del PP a las elecciones europeas. Mayor lo recordó ante todo el vestuario del PP catalán, que no le contradijo.
El Pichichi genovés visitó Barcelona y apoyó el rechazo de su equipo a la ley catalana de educación. La cúpula del PP aprovecha la tramitación de la norma para volver a denunciar el modelo de inmersión de las escuelas catalanas, que consagra el catalán como lengua vehicular. Ese modelo está vigente en los colegios desde hace más de dos décadas.
Precisamente, el domingo pasado, el PP regional suscitó el rechazo del resto de partidos catalanes cuando usó en un anuncio la imagen de un niño esposado para denunciar el modelo lingüístico que impera en la escuela catalana y que “sólo conduce a un futuro: la miseria moral y económica”. El fin de semana, Mayor también habló del modelo de “inmersión en la ignorancia y en la limitación”. El resto de equipos se quejan así de que el PP quiere ganar en los despachos lo que no puede ganar en el campo.
Mayor Oreja ya había glosado los métodos de su bisabuelo en una entrevista que recoge el libro Memoria de Euskadi, de María Antonia Iglesias. Sin embargo, miembros de la dirección del PP en Euskadi se mostraron ayer perplejos ante estas declaraciones, y aseguraron que no comparten esta opinión de su cabeza de lista a las elecciones europeas.


2 cartas al director
Animosas líneas que con regocijo leo en su Gaceta Sr. Director.
Transmita mis más a esos mozalbetes periodistas de futuro que trabajan POR y PARA usted con tanta buena dedicación.
Muy señor mío, D. Vástago:
Sirvan estan letras pues, para agradecer su viril muestra de afecto. Tenga la seguridad de que los bulliciosos mozos de la redacción acogerán humildes y agradecidos sus loas.
D.L.G.A.V.M.A